Frikies insolidarios con el medio
Hace unas semanas estuve hablando con unos amigos sobre la descarga de cómics. Ahí nunca he tenido problemas, el cómic es algo que considero se aprecia mejor en tu mano, aprovechando los Splash-page y las composiciones de página. Uno de mis autores favoritos siempre ha sido Frank Miller, y considero que un cómic como Ronin pierde muchísimo en pdf.
Y claro, en la conversación salió la cuestión de si se era pro o contra piratería, qué opinábamos cada uno de ello. Por supuesto, nadie dijo en ningún momento que estuviera en contra. ¡SOMOS FRIKIES! Comentamos que el juego de rol tenía que hacerse su hueco en la red, buscar nuevas formas de promoción de los autores ya fuera mediante la inclusión de publicidad o cobrar precios casi irrisorios para la descarga. Por otro lado, propusimos que la copia impresa debiera ser suficientemente atractiva para que a pesar de poder descargar el juego en pdf, imprimirlo y encuadernarlo compensase la compra.
Pero todo no eran más que fantasías. En el fondo, sigue habiendo un problema de concepto. Llegado el caso, pregunté cuánto se había gastado cada uno en su ocio frikie ese año. Estábamos, sin incluirme, el rolero, el comiquero americano, el DC adicto y el frikie generalista.
En un año, el rolero se había gastado 50€ en manuales. El comiquero americano no se había comprado ni un solo cómic, todos los descargaba. El DC adicto, después de dos años sin comprar cómic alguno hacía dos semanas que no se había podido resistir y se había comprado un tomo de Los Titanes valorado en 7’95€. Y el generalista se había gastado 25 € en cómics de Thorgal y 50€ en manuales de rol.
Dos días después, nos fuimos de fiesta. Organicé una juerga para inaugurar mi piso (siento no haberos podido invitar, no cabíais) y tras alcoholizarnos un poco nos fuimos de discoteca. No voy a hacer publicidad diciendo a cuál fuimos, pero la entrada nos costó 10€ con consumición incluida.
¿Adónde quiero llegar? Nos resistimos a invertir dinero en nuestras aficiones para luego gastárnoslo en otras aficiones como pueden ser beber, ir de discotecas u organizar fiestas. Yo siempre he postulado por la teoría de primero leer el manual de rol en pdf y, si es suficientemente bueno, comprarlo.
El problema es de cifras. El rol no vende, pero se juega cada vez más. No vende porque sea caro, sino porque el jugador de rol no es capaz de “ahorrarse” una botellona o una entrada de discoteca al mes para posteriormente comprar el manual.
Un saludo: Antonio Roda Martínez.