Ambientación musical (y 2)
Previamente en el blog…
Hace una semana estuvimos hablando de la selección de música de ambientación a la hora de dirigir una partida. Estuvimos contestando a las preguntas del periodismo, lo que en inglés son las wh questions: qué, quién, dónde, por qué… y dejamos para hoy el cómo y el cuándo.
¿Cuándo ambientar la partida con música? En cualquier momento. La verdad es que esta pregunta está relacionada directamente con la mayoría de las anteriores. La verdadera respuesta sería: cuando sirva para el propósito que queremos. Y como vosotros mismos diréis, con toda la razón del mundo, ésa respuesta es una vaguedad, a la que se podría responder con otra pregunta. ¿Cuándo sirve una música para un determinado propósito? Alguien veterano os dirá seguramente que elige las músicas casi por intuición, escucha el tema y piensa que para tal escena irá bien. Pero no podemos ubicarnos en la perspectiva del que más sabe, sino del que menos. La cuestión está en pensar muy bien si poner o no música en un determinado momento de la partida. La música debe usarse para generar un efecto, ya sea el miedo, el nerviosismo o la más básica distracción. Como árbitros novatos, el primer consejo que os he de dar es el siguiente: antes de la partida escuchad la música. Bueno, miento, ése es el segundo. El primero es: calcad. Si oísteis una música en una película que generaba un efecto en vosotros, probad a usar ese tema en vuestras partidas en situaciones similares. Aprovechad Internet para escuchar música de cine y probad a haceros vuestra selección musical. Escuchad la música sin la película, para ver qué impresión os causa. Una vez lo tengáis todo listo, experimentad, y aprended de vuestros errores.
Por último, llegamos a ¿cómo usar la música en nuestras partidas? Para ello hemos de diferenciar dos tipos de música principales, la diegética y la extradiegética. La música diegética es aquella que está sonando en el mundo de juego: si una banda está tocando jazz puedes poner un tema de jazz diciendo que es el que están escuchando sus jugadores. La utilización de estos tipos de temas suelen generar a veces distracciones en tu mesa de juego (en mi última partida, tuve que poner a los Backstreet Boys). Por el contrario está la música extradiegética, que escuchan los jugadores y no sus personajes. Ésta es la música que más suele usarse en una partida. La música extradiegética, en general, conviene que sea instrumental, para que no distraiga a los jugadores. Además, ha de reproducirse en un volumen bajo para que no genere mucho ruido en la sesión de juego. Pero como un buen árbitro veterano sabe, saltarse estas normas de vez en cuando sirve para generar efectos bastante curiosos (en una partida mía puse un tema de Nine Inch Nails en un volumen altito mientras les daba tres minutos para prepararse para un combate y fue bastante estresante).
Para concluir, la música en el rol no es una ciencia. Como en tantas otras cosas de la vida, lo suyo es pensar las cosas tanto antes como después de hacerlas. Con el ensayo y error aprenderéis a usarla, y ése error siempre que tengáis una actitud crítica que os permita mejorar para la siguiente sesión de juego.
Y no olvidéis el fin último del juego: la diversión. Si a tu grupo os divierte jugar al rol con el Príncipe Gitano cantando a todo volumen In the guetto, ¿quién soy yo para censuraros?